El tren

Hoy, en las pocas horas que he dormido, he tenido un sueño. Me encontraba en una estación de tren, de esas que solo se ven en películas muy antiguas y que la gente visita como si fueran museos. Era un pequeño edificio hecho hecho de ladrillo de color ocre y un tejado marrón, a su lado se encontraba el andén todo lleno de viajeros subiendo a los vagones verdes y rojos colocados tras una locomotora de vapor negra, que humeaba y silbaba como si deseara salir ya de la estación. Apoyado en la pared, se alzaba un tejadillo de hierro forjado en volutas y recubierto de cristal, destinado a proteger a los viajeros en los dias de lluvia y debajo de este, una serie de bancos de madera colocados para hacer un poco más cómoda la espera de los próximos pasajeros.

Allí me hallaba yo, de pie en medio de todo el bullicio apoyada en un maleta casi vacia. A través de las ventanillas del tren, podía ver muchos rostros conocidos, algunos de ellos eran de personas muy queridas para mi y otros, simples conocidos que no llegan a producir nigún sentimiento. Todos parecian ansiosos por partir y emocionados repartían sus últimas despedidas a la gente colocada a los pies del convoy. Familiares, amigos... que ya tomaron su tren antes de que nosotros nacieramos y que este les había traido hasta donde estabamos o bien, los que eran demasiado jovenes para subiry miraban con espectación y un poco de envidia a los que ya estaban montados y listos para partir.

Tic, tac... se oía un reloj de fondo.

Me giré, detrás mio sentados en los bancos de madera vi otro tipo de personas, las que solo por no moverse iban a dejar pasar el tren, esperando coger el próximo o si no ese, el siguiente... en ese mismo instante tuve una visión del futuro, en la que ellos seguían sentados al igual que ahora, pero el tiempo ya había pasado para ellos, el tren no los quería, su oportunidad había pasado y ellos no la habían aprovechado.

Tic, tac... el reloj segía sonando

A mi lado vi, como algunos intentaban subirse, pero que por alguna razón no podían y sin embargo yo supe en ese instante que si lo deseaba, yo podría cogerlo. Me senté sobre la maleta, pensando por qué no montaba al tren, y es que en el fondo yo quería estar allí, sentada en los bancos corridos de tapicería gastada verde botella, charlando con mis amigos, riendo. soñando donde me bajaría. Entonces me percate de otro tipo de personas, tan indecisas como yo que miraban los vagones tumultosos y tenían en la cara una expresion de deseo, vi como uno a uno de estos tomaba su decisión, la mayoría subían y sin embargo otros se volvían para sentarse en los bancos.

Tic, tac... el latido del reloj cada vez resonaba más en mis oidos

El anden, se vació al completo y allí seguía yo, fue entonces cuando pude leer:

"Destino: FUTURO"

Y me desperté